PARA TI
En un fresco y sutil céfiro
se inundan mis pensamientos.
Me acarician con la lámpara
todo luz de viejos tiempos.
Eres tú la errante musa
adherida a mis silencios.
Eres el agua en el cántaro
desbordado de recuerdos.
Me diste ejemplo en tus códigos.
Me enseñaste a ser austero.
Fuiste mi guía y mi cómplice,
el Hombre que yo hoy sueño.
Vives aquí en la génesis
de un profundo y limpio beso
que hoy te entrego con mis lágrimas,
siempre amado, PADRE BUENO!
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